Pues lo de Telegram nos puede parecer mal desde el "usan cualquier cosa para atacar", pero la enorme mayoría de ideas del mensaje son precisamente las que nos vienen preocupando a las personas de izquierda desde hace dos décadas cada vez que se habla de "fichar" quién eres y qué haces en internet.
Porque, quitando lo de "Perro Xanxe dictador", todas esas herramientas de control son precisamente las que en muchos otros paises (entre ellos Estados Unidos) provocan que la represión sea brutal contra personas LGBT, mujeres que abortan, activistas, refugiados, inmigrantes...
Feb 4, 2026 17:06Y son muchas las empresas privadas que se frotan las manos ante la idea de ser, por defecto y por falta de voluntad de los gobiernos, juez y verdugo en la gestión de datos personales.
Ya no necesitan leaks ni mentiras, si por ley te pueden requerir todo lo que quieran por "seguridad".
Independientemente de su posición política, Telegram ha sido y es uno de los nucleos duros de la piratería digital y nos lo han ido robando en los últimos años porque los gobiernos han ido arrestando y amenazando a su dueño con devolverlo a Rusia, por lo que ha ido cediendo.
Y eso es malo para todo el mundo, porque una cosa es que las plataformas tengan responsabilidad de moderar contenido dañino (violencia, pederastia, drogas...) y otra que ninguna casa vuelva a tener puerta porque "hay que mirar que no estés siendo mala persona" y "si no tienes nada que esconder..."
La forma del mensaje es horrible, y se nota por qué se hace aquí y ahora, y no en otros sitios por otros motivos, pero el fondo, la cuestión esencial, es la que es, y de eso nos veníamos quejando ya estos días con el temita.
Socializar la vigilancia y entregarle más datos a empresas no es éxito.
Son las plataformas quienes deberían realizar una mejor labor de moderación.
Son las plataformas quienes deberían recibir auditorías de código y análisis de patrones.
Son las plataformas quienes deberían usar el reconocimiento que tienen para mil cosas para salvaguardar menores.
Pero eso cuesta.
Saltarse los derechos de la gente y facilitar la violencia sistémica de cualquier agente malintencionado es más fácil que pedirle a una empresa que haga bien su trabajo porque la empresa no quiere contratar gente ni someterse a regulaciones legales.